sábado, noviembre 28, 2009

Una carta sentimental de ZP a Fidel Castro (2007)

Un video de propina:



En un sistema democrático no es ninguna novedad que un botarate llegue al poder. El caso de Adolf Hitler es paradigmático. George Bush ganó las elecciones a Al Gore por unos cientos de votos de Florida. Hay otros casos, el más alarmante es el de Zapatero. En Europa le vigilan estrechamente. En España seguimos narcotizados y sin rumbo.

Reproduzco una carta de Zapatero a Fidel Castro, remitida en 2007, del blog Acción Comunista.
En principio yo pensaba que era un fake, una pieza de humor menor, pero Zapatero es tan cursi, tan inculto, tan cruel y tan ideologizado que es capaz de esto y de mucho más. Los once millones de borregos que le votaron pagarán cara su friviolidad. La pagaremos todos.
Por cierto, ese mismo blog pone una encuesta: ¿Stalin o Trotsky? Comprenderá usted que he votado por Stalin. Que no nos falte de na!



Querido y admirado Presidente, mi Comandante:

El ministro de Asuntos Interiores de mi Gobierno, Miguel Ángel Moratinos me da cuenta de su viaje oficial a Cuba y me informa de la evolución favorable de la salud de Vuestra Excelencia. .No sabe cómo lo celebro porque mi generación se ha educado con la vista puesta en la Cuba comunista y en la figura irrepetible de Fidel Castro, centinela de la libertad, caudillo del Caribe por la gracia del destino histórico y comandantísimo de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire de la perla de las Antillas.

Las nuevas generaciones que viven del hedonismo, no tienen conciencia clara de lo que ha supuesto para el mundo la lucha de Vuestra Excelencia por la libertad, por los Derechos Humanos y por la política social, todo ello frente a la voracidad del Imperio. Frente al incalificable bloqueo impuesto por los Estados Unidos. A pesar de esa tropelía histórica, Cuba es hoy, gracias a vuestra Excelencia, un paraíso de libertad, una nación justa en la que se respetan y acatan las leyes derivadas de la voluntad general libremente expresada, con un pueblo libre y esperanzado que disfruta de un alto nivel de vida, habiéndose sustituido en todas vuestras ciudades el caduco signo de la cruz por el de la hoz y el martillo. El ministro Moratinos se ha quedado en un pasmo ante el progreso y la dicha de la ciudadanía cubana.

Ciertamente la depravación del turista extranjero ha obligado el Gobierno de Vuestra Excelencia a mantener en las calles a las jineteras pero la inmensa mayoría de la nueva generación vive feliz, encuadrada en ese frente de juventudes admirable que es la organización de los pioneros.

Di instrucciones a mi ministro para que abogara por los llamados “presos políticos”, que no son otra cosa que mercenarios al servicio de una potencia extrajera, traidores a la patria o terroristas que pretenden socavar los cimientos de la gloriosa Revolución, el régimen establecido por Vuestra Excelencia, que es ejemplo en todo el mundo de respeto a los derechos humanos y a las libertades. Solo la falacia de ultraderechista Aznar pudo llevar a la decadente Europa a la posición fascista de tomar medidas contra el régimen de Vuestra Excelencia, Naturalmente yo he decidido restablecer una relación privilegiada CON EL Gobierno democrático de Vuestra Excelencia. También di instrucciones a mi ministro para que no atendiera a los disidentes, ridículas minorías resentidas, incapaces de comprender la grandeza de la Revolución que Vuestra Excelencia, patria o muerte, ha llevado a cabo.

Dentro de dos años, mi Comandante, se cumplirán los 50 años del acceso a la jefatura del Estado de Vuestra Excelencia. Me propongo acudir a La Habana, en compañía de todo mi Gobierno para rendir a Vuestra Excelencia el homenaje que todos los demócratas del mundo le debemos. Medio siglo, 50 años, ganando una tras otra todas las elecciones ejemplarmente democráticas que se han celebrado en vuestro país, hollado un día por aquella España de infausta memoria, colonialista, católica e inquisitorial, es acontecimiento sin precedentes.

Aprovecho esta carta, mi Comandante, para implorarle que me conceda el alto honor de permitir que España se incorpore al eje Castro-Chávez-Evo, que tiene en permanente tembladera a los Estados Unidos y a su presidente fascista, el malhadado Bush.

En espera de sus gratas noticias, le reitero, mi Comandante, mi deseo y el del pueblo español de su pronto restablecimiento y quedo como siempre a la entera disposición de Vuestra Excelencia con mi renovada admiración y mi deseo permanente de seguir recibiendo vuestras enseñanzas.

José Luis Rodríguez Zapatero.
En Madrid, y en el Palacio de la Moncloa, a 7 de abril del año 2007




En fin, es tan bestia, tan animal, que sigo pensando que se trata de una broma pesada.
Les dejo con un video para animar el ambiente demócrata y el progreso de Cuba.

Presión, amenazas: el menú de siempre en Catalonia

IMPRESIONES / BENACH AMENAZA CON UNA MANIFESTACIóN

Los nacionalistas redoblan la presión tras el editorial

ENVALENTONADOS por el editorial único publicado por 12 periódicos catalanes que muestra su oposición a que pueda recortarse el Estatuto, los políticos nacionalistas elevaron ayer el tono y las presiones al Tribunal Constitucional. Paradójicamente, los que más levantaron la voz, Benach y Carod, son miembros de ERC, partido que se pronunció contra el Estatuto. El presidente del Parlamento catalán volvió a plantear la necesidad de organizar una gran manifestación preventiva contra el fallo del Alto Tribunal, una maniobra cuya única finalidad es coaccionar a los magistrados, algo que está expresamente prohibido por la ley. Por su parte, el vicepresidente de la Generalitat pidió que pase a ser «delito» el lenguaje «fascista y racista» que en su opinión se utiliza para criticar a Cataluña. Carod no sólo identifica Cataluña con sus propios intereses -como hace a menudo el resto de nacionalistas-, sino que predica para otros lo que no aplica en su partido. Puestos a acabar con los excesos podría empezar por sus filas: su última ocurrencia ha sido felicitar la Navidad con una imagen del Rey, ahorcado.

El Mundo

Una casta política apestosa ha liquidado el régimen constitucional del 78.


Culpables y responsables de lo que está pasando en Cataluña y el resto de España

Federico Jiménez Losantos

En 1979, treinta años ya, publiqué en Barcelona Lo que queda de España. Nada ha sucedido después que no me haya dado la razón, salvo una cosa: entonces tenía la esperanza de frenar una deriva que acabaría llevándonos a una dictadura lingüística y política en Cataluña y a la liquidación de las libertades en España. Hoy, esa esperanza no está en absoluto justificada. El régimen constitucional de 1978 está muerto. Muerto en pie, pero cadáver. El problema –moral y material– es que quieren hacerle pagar al difunto su propio entierro. Y los albaceas del fiambre están dispuestos a hacerlo.

Cómo hemos llegado a esta situación lo he analizado en diversos libros, en especial la última versión de Lo que queda de España (Temas de hoy) y La dictadura silenciosa (también Temas de Hoy) que defendió Lara Padre ante el déspota Pujol. Y para los que no creen que haya existido hace sólo tres décadas una Cataluña habitable por todos los españoles y propicia a todas las libertades, escribí La ciudad que fue (también Temas de Hoy). Por supuesto, en los libros de artículos y ensayos he dedicado centenares de piezas al proceso liberticida en Cataluña y fatalmente libertófobo en el resto de España. He escrito tanto que estoy aburrido de acertar.

No voy, pues, a repetirme. Pero cuando caen las caretas, la corrupción se envuelve en la bandera de una patria inventada y la sedicente nación catalana se convierte en el último refugio de los bribones, de Barcelona y de Madrid, debemos constatar una realidad que el populacho ovino se niega a ver: una casta política apestosa ha liquidado el régimen constitucional del 78. Y lo ha hecho sin reforma legal, sin alternativa política, y sin darnos siquiera la posibilidad de votar si lo enterramos. Y como decir "casta" es demasiado genérico, señalaré los que, a mi juicio, son los tres autores principales de este inmenso magnicidio que es el asesinato de España.

Las responsabilidades son muy fáciles de establecer: el máximo culpable es Zapatero; su cómplice necesario, Rajoy. Y el máximo responsable, el Rey.

Federico Jiménez Losantos. El blog de Federico

Lo que queda de España, por Gustavo Bueno

"NI en la peor época de la Dictadura se vivió tanta unanimidad como en Cataluña"

Madrid.- El polémico editorial conjunto publicado por 12 periódicos catalanes a favor de la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña ha levantado ampollas. El ex presidente del Tribunal Constitucional Manuel Jiménez de Parga, en declaraciones exclusivas a LA GACETA es tajante y señala que ni en la época más dura del franquismo se vivió esta unidad entre la prensa.

Jiménez de Parga afirma que en caso de que el texto del Estatuto de Cataluña fuera finalmente aprobado por el TC, el concepto de unidad de la nación española quedaría destrozado.

La Gaceta


La respuesta por parte de la prensa del resto de España no se ha hecho esperar y ha sido contundente. Los juegos de guerra quedarán muy bien en el podrido charco amarillo que es hoy Cataluña, pero las bromitas de los nacinalistas, aliados con el disparatado Zapatero, ya no hacen ninguna gracia. Esto no es talante, eso es casi terrorismo cultural, aunque poco tiene de cultural.

Nomenklatura catalana, editorial de LD

La Vanguardia encabezó el intimidatorio editorial de los 12 apóstoles del periodismo sometido al Tripartit.
Con Franco, el mismo periódico se desgañitaba loando al general gallego. Quien paga manda.

Contaba Solzhenitsyn en su monumental Archipiélago Gulag una historia que tuvo lugar en un comité local del Partido Comunista. Según iban acumulándose los discursos de sus miembros, todos ellos laudatorios del líder Stalin, los aplausos iban siendo cada vez más fuertes y prolongados. Hasta tal punto llegó el entusiasmo, que en un momento dado la ovación se alargó con visos de no acabar. Los miembros del partido se miraban unos a otros, temerosos de ser el primero que dejara de aplaudir. Cuánta razón tenían, pues quien finalmente abandonó las palmas y permitió a los demás hacer lo mismo acabó con sus huesos en los campos.

Parece como si los subvencionados diarios catalanes hayan querido evitarse este doloroso trance, asegurándose de que no existe ninguna diferencia, ni siquiera de matiz, en el grado de adhesión a los principios fundamentales del movimiento. Así, han publicado una suerte de parte oficial en comandita, al que se han sumado en cuanto han podido varias radios pagadas con el dinero de todos los catalanes y hasta el Barça, demostrando que lo que califican de "identidad catalana" exige una uniformidad absoluta. Ellos, que protestan por unas supuestas "cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española", han demostrado no creer que dentro de las fronteras de su terruño tengan derecho a existir unas ideas distintas a las suyas, optando por la simplificación más burda posible de esos catalanes a los que dicen defender.

El argumento esencial, y cabría decir único, de la prensa del régimen es que el Tribunal Constitucional no puede echar abajo una ley aprobada en referéndum, por más escasa que haya sido la participación en el mismo. Pero tanto la existencia de la Comunidad Autónoma de Cataluña como la legalidad del mismo Estatuto descansan en la soberanía de la Nación española y los límites marcados en la Constitución. Los catalanes no pueden concederse un régimen que se aparte de la legalidad española sin reformar nuestra carta magna, del mismo modo que un ciudadano no puede saltarse la ley con la excusa de que se lo ha permitido su comunidad de vecinos.

Pero siendo sin duda criticable esta suerte de manifiesto de adhesión al régimen tanto en el fondo como en la forma, lo que no cabe es protestar por el hecho de que intente presionar al Constitucional. Desgraciadamente, y a raíz de la ya lejana sentencia del caso Rumasa, el TC se ha contaminado de política. Es difícilmente cuestionable que, si se limitara a lo estrictamente jurídico, el dictamen habría llegado hace años, anulando una parte considerable del Estatuto. Recordarlo es un deber continuo, especialmente del partido que presentó el recurso y recogió cuatro millones de firmas para apoyarlo.

(...)

Desde la Transición se ha podido constatar la correlación entre los gobiernos nacionalistas y la supresión de las libertades de los ciudadanos. Este editorial conjunto viene a demostrar hasta qué punto resulta asfixiante este régimen después de casi tres décadas de gobierno ininterrumpido. Si el Tribunal Constitucional no declara ilegal lo que es claramente ilegal, esa destrucción de España y de nuestras libertades carecerá ya de freno alguno. En eso deberían reflexionar los magistrados. Tienen la oportunidad única de ser los primeros en dejar de aplaudir.

Editorial de Libertad Digital