domingo, noviembre 15, 2009

Manual de sexo manual, por David Gistau


UNO DE nuestros predilectos, Woody Allen, encontró en el onanismo un filón cómico. Es muy conocida su frase, toda una síntesis del narcisismo, sobre que fue en la masturbación donde descubrió el sexo con amor. Lo es algo menos la explicación que dio su personaje Zelig para justificar la prisa con que debía marcharse: «Tengo un seminario de masturbación... Y, si no llego a la hora, empiezan sin mí».

Las reacciones de escándalo nos han impedido constatar hasta qué punto los talleres sexuales de la Junta de Extremadura -y esas técnicas de masturbación que, como no podía ser de otra manera, han sido editadas en un manual- nos han convertido, por unos días, en personajes de Woody Allen. Suena a chiste del Allen de la primera época, el del orgasmatrón, que una denuncia contra la regulación iniciática del onanismo provenga de un sindicato llamado Manos Limpias: sólo ahora nos hemos enterado de a qué se referían y de qué es lo que no tocan. Por otra parte, apreciar un delito de corrupción de menores en la incitación a la masturbación nos obligaría a imputar, no ya a la Junta, sino al equipo brasileño de voley-playa femenino; a Milo Manara, por haber dibujado El clic; a las modelos del catálogo de Victoria's Secret, que era lo que el George Constanza de Seinfeld se llevaba al cuarto de baño cuando su madre le aporreaba la puerta si tardaba demasiado; a Tom Wolfe, por haber animado a leer el Playboy con una sola mano; y hasta a la mismísima Jessica Rabbit, que no era mala, sino que la dibujaron así, tan cercana a Gilda por el modo de sacarse el guante.

Para todas las generaciones ya antiguas de autodidactas que se iniciaron casi en la clandestinidad, desafiando una sensación de pecado o de placer prohibido que lo hacía más divertido, ha de ser decepcionante que la masturbación se haya convertido en otro de los dogmas oficiales en los que se afana en intervenir una oficialidad que dicta norma hasta en lo concerniente a las gayolas. Apenas quede nada que no esté reglamentado, y el aula lo enfría todo, hasta el sexo: recuerden ese sketch sobre educación sexual de los Monty Phyton en que los niños bostezaban, igual de aburridos que en Geometría, mientras sus profesores les educaban en el coito practicándolo. Si el onanismo va a ingresar en los ámbitos académicos convertido en asignatura -la más agotadora si encima hay que llevarse deberes a casa-, podríamos haber encontrado para Bill Clinton una plaza de gurú comparable a la que disfruta Al Gore en relación con el cambio climático. No sé a qué esperan para contratarle en la cátedra Lewinski para que dé un curso magistral sobre aplicación del cigarro puro en la paja femenina.

El Mundo

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vas a tener relaciones sexuales? El Gobierno te facilita los preservativos.
Ya las tuviste? El Gobierno te facilita la píldora del día después.
Te has quedado embarazada? El Gobierno garantiza el aborto.
Tuviste el bebé? El Gobierno te regala el cheque bebé.
Estás desempleado? El Gobierno te paga el paro
Eres vago y no te gusta trabajar? El Gobierno te concede el mínimo de subsistencia.
Ahora, prueba a estudiar, trabajar, producir.... a ver que ocurre???
El Gobierno te sube los impuestos para pagar todo lo anterior.
Y si queda algún/alguna joven que no folla, por tanto no precisa la píldora, ni se queda embarazada, no precisa ningún cheque bebé, y además trabaja, como no gasta nada de lo anterior, y en solidaridad con el resto, ahora el gobierno le regala un cursillo taller sobre manualidades, PORQUE VERAS JOVEN SI NO FOLLAS AL MENOS CONSUELATE, pero eso sí, hazlo bien sigue las indicaciones de “EL PLACER ESTA EN TUS MANOS”.

Anónimo dijo...

Mi comentario anterior es de aquí, http://alvaro-t.blogspot.com/2009/11/la-razon-por-la-que-zp-nos-sube-los.html

Anónimo dijo...

Gistau está en plena forma.